viernes, 3 de octubre de 2014

La delgada línea (2)

Todo el mundo recoge lo que siembra, y en ese aspecto de la vida ser buena gente te va ayudar y mucho. 

La verdad es que el concepto de "ser buena persona" es muy amplio, pero tampoco es tan difícil ayudar a los demás. ¿Qué cuesta tener una sonrisa o poner una buena cara al mundo?¿Es tan grave hacer un favor de vez en cuando? No estoy hablando de entregarse al cien por cien a los demás y llegar a ser un santo, si no de hacer lo que esté en tu mano por ayudar a los demás.

Paradójicamente la gente que menos colabora con los demás y que es más egoísta resulta ser también la que más pide; la que más pide y la que menos da. Esto, como es normal, gracia hace la justa, y llega un momento en el que cansa. Este es el tipo de gente que le das la mano y te cogen el brazo, el hombro, una pierna, el móvil y la cartera.


Ser una buena persona es de las cosas más positivas que puede haber en este mundo, de hecho si todo el mundo fuera así las cosas irían mucho mejor de lo que actualmente van, pero tampoco hay que dejar que los demás se aprovechen de ti. Hay que tener presente que no se debe de sobrepasar la delgada línea entre ser bueno y ser tonto.

¿Por qué permitir que alguien viva de tu esfuerzo? Por muy bueno que seas hay que saber diferenciar entre aquel que te está pidiendo un favor porque realmente lo necesita y aquel que lo único que quiere es que trabajes por él. Cada uno es libre de elegir dónde fijar un punto o una línea que no debe de sobrepasar, pero en mi opinión ese punto debe de existir; un "hasta aquí llegué" por así decirlo.  Si no, corres el riesgo de caer víctima de un parásito de la sociedad.

De bueno a tonto solo hay un paso.

Toma la iniciativa.


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