viernes, 10 de octubre de 2014

Enfado

Estar enfadado con alguien no implica que te lleves mal con esa persona. Tampoco quiere decir que sientas odio, ya que odiar a alguien es algo completamente diferente, algo radical. Yo diría más bien que enfadarse forma parte del día a día, de la convivencia; de uno mismo. Muchas veces puede llegar a ser una forma extraña de reflejar nuestro aprecio por alguien al que queremos, una parte más de vivir.

Si las cosas no nos importasen realmente no nos enfadaríamos. Viviríamos felices, si, ¿Pero a que precio? Inmersos en nuestra propia realidad, desprendidos del mundo que nos rodea. Todos aquellos que se obcecan por estar siempre contentos me parecen poco realistas, ya que no hacen otra cosa que evadir el presente. No todo en ese mundo te puede parecer bien, siempre hay algo que, por muy mínimo que sea, te va a molestar.

Aprender y perdonar; seguir adelante. No se puede vivir anclado en el pasado, al igual que no se puede vivir enfadado eternamente con alguien. Después de pensar las cosas en frío, muchas veces, te das cuenta de que lo que hiciste carece de sentido. Sin embargo todo el mundo, por regla general, tiene su orgullo. Un orgullo que en ocasiones tiene tanto peso que no nos deja ver las cosas con claridad. No reconocemos nuestros errores, y eso sí que es un gran error.


¿Qué lleva a dos personas que se quieren a no hablarse después de una pelea?¿Por qué cuesta tanto reconocer que has hecho algo mal? Dicen que rectificar es de sabios, y finalmente alguien tiene que ceder. En este mundo nadie tiene la verdad absoluta, y como condición de ser humanos nos equivocamos.

"El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra."

No se porqué hay que darle tanta importancia a enfadarse con alguien. Todos los días reímos y nos llevamos alegrías, y a mi entender a eso no se le da tanta importancia. Entonces, ¿Cuál es nuestro verdadero orden de prioridades?

Toma la iniciativa.



COMPARTIR EN REDES SOCIALES

No hay comentarios:

Publicar un comentario